Nouvelle vague o Nueva Ola es la denominación que la crítica utilizó para designar a un nuevo grupo de cineastas franceses surgido a finales de la decada de 1950. Los nuevos realizadores reaccionaron contra las estructuras que el cine frances
imponía hasta ese momento y, consecuentemente postularon como máxima
aspiración no sólo la libertad de expresión, sino también a la libertad
técnica en el campo de la producción fílmica. Nouvelle vague surge cuando muchos de los críticos y escritores de la revista "Cahiers du cinema" (Cuadernos de Cine)
deciden incurrir en la dirección de filmes hacia finales de los años
cincuenta, tras haber desempeñado la profesión de guionistas durante los
años precedentes. Tales son los casos de Truffaut, Godard, Rohmer y sobre todos ellos su precursor Melville.
La Nouvelle Vague se caracterizó por:
Forjar su estilo a través de la crítica en la revista "Cahiers du cinema" .
Se trataba de verdaderos cinéfilos, y sus películas se colmaron de
referencias y citas de homenaje a sus realizadores más admirados, sobre
los que incluso han escrito libros.
Defender el cine realista y visual de Jean Renoir, Robert Bresson, Jacques Tati, ect.
La preparación teórica y el deseo de renovar el cine les impulsó a redescubrir la “mirada” de la cámara y el poder creador del montaje.
Tratar en sus películas la condición humana desoladoramente aislada en el marco de la sociedad pequeña burguesa de la posguerra.
Considerar el cine como una especie de autoconocimiento personal,
por lo que en sus películas aparecen claras referencias personales.
Las innovaciones técnicas y los bajos costos de los instrumentos
necesarios para la realización de filmes contribuyeron a la emergencia
de esta corriente. Las cámaras ligeras de 8mm. y 16 mm. (formatos no
profesionales) y las nuevas emulsiones más sensibles hicieron posible
que se rodara sin iluminación artificial, cámara al hombro y en
locaciones naturales, es decir, sin necesidad de montar grandes
escenografías en monumentales estudios cinematográficos. Ello conduce a
un estilo de reportaje, con tomas largas, forma despreocupada y una
duración de rodaje que se reduce a unas pocas semanas. Aportan un nuevo
uso de la fotografía, en blanco y negro, que se sirve en interiores de
una iluminación indirecta, rebotada, para generar así un ambiente
realista,
lo que permite rodar con ligereza y que la cámara siga a los actores de
forma más natural. Su técnica es casi artesanal, con un equipo técnico
reducido, sin estrellas importantes y con una interpretación improvisada
por actores jóvenes. En suma, es un cine realista, bajo la influencia
del Neorrealismo Italiano y del lenguaje televisivo, que trata sobre temas morales aunque no hurgue en las causas del comportamiento de los personajes.
En definitiva, la contribución de la nouvelle vague supone una
enérgica renovación del lenguaje cinematográfico al redescubrir la
capacidad de la “mirada” de la cámara, el poder creador del montaje y
otros recursos caídos en desuso. Su aportación sirve para reafirmar la
noción de cine “de autor” y para introducir la inventiva en los métodos
de trabajo, sacando provecho de las novedades técnicas, como cámaras
ligeras, emulsiones hipersensibles, lámparas sobrevoltadas, iluminación
por reflexión, y afinando y enriqueciendo las posibilidades expresivas
del lenguaje cinematográfico.
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